El juego (iv)

11Out13

Imaxe

Juégatela

Si lo vas a intentar, hazlo de

veras

Si no, ni siquiera empieces.

Si lo vas a intentar, hazlo de

veras, esto podría significar perder novias,

mujeres, familiares, trabajos y

a lo mejor la cabeza,

hazlo de veras

podría significar no comer en tres o

cuatro días

podría significar congelarse en un

banco del parque

podría significar cárcel,

podría significar burla,

ridículo,

aislamiento,

el aislamiento es el regalo

todo lo demás es sólo para probar tu

aguante, tus ganas reales de

hacerlo

y lo harás

a pesar del rechazo y de las

bajas probabilidades

y será mejor que

ninguna otra cosa

que puedas imaginar.

Si lo vas a intentar,

hazlo de veras.

No hay ninguna otra sensación

comparable.

Estarás solo con los

dioses

y las noches serán

incandescentes,

Hazlo, hazlo, hazlo

hazlo.

De veras,

de veras.

Llevarás las riendas de la vida directo

a la risa perfecta

Esa es la única lucha que merece

la pena.

 

Roll the dice, Charles Bukowski


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03Xan13


Imaxe

Siempre pensé (siempre pensamos) que aprenderemos durante cada minuto, durante cada día, durante cada año, cogidos de la mano de alguien. De tu mano aprenderé y aprendí. Pero al final la mayor parte de las cosas las vamos aprendiendo, lo queramos o no, lo estemos o no, solos.

Da miedo saberlo y da miedo aprender cosas nuevas que dan a su vez más miedo que las que ya sabías hasta ahora. Y da miedo pensar que si es así a lo mejor hay más cosas nuevas que aprender que serán todavía peores. Porque todavía soy (somos) jóvenes y quedan muchos años por aprender.

Pero también aprendes a conocer la piedra con la que ya tropezaste y en la misma medida que pierdes cada vez más el hilo sobre las mentiras de los demás, también aprendes a pillarte mejor y más rápido en las tuyas propias.

Cogerle la medida al aprendizaje es difícil. A lo que estabiliza e inestabiliza a partes iguales. Lo aprendes, lo conoces. Y si te engaña y te empuja y al final consigue tirarte al suelo, lo bonito es que al final, no te importará (no nos importará) mucho levantarte y como despedida dedicarle una sonrisa.


Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que se haya marchitado. Pero, créeme, dentro de 20 años, cuando en fotos te veas a ti mismo comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad. No estás tan gordo como te imaginas. No te preocupes por el futuro. O preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida, son aquellos que nunca pasaron por su mente, de esos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera. Todos los días haz algo que temas. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos. Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y al final sólo compites contra ti mismo. Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos, y si consigues hacerlo, dime cómo. Guarda tus cartas de amor. Tira los viejos extractos bancarios. Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían 22 años. Es más, algunas de las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40. Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas, sentirás la falta que te hacen cuando te fallen. Quizás te cases, quizás no. Quizás tengas hijos, quizás no. Quizás te divorcies a los 40. Quizás bailes el vals en tu 75º aniversario de bodas. Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Siempre optarás por una cosa u otra como todos los demás. Disfruta de tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las formas que puedas. No le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que tendrás jamás. Baila. Aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa. Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, para lo único que sirven es para hacerte sentir feo. Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado, y probablemente serán ellos los que te acompañarán en el futuro. Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar siempre. Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto más pase el tiempo más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven. Vive en una ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas. Vive en el campo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes. Viaja. Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán, y tú también envejecerás, y cuando seas viejo añorarás los tiempos de tu juventud, los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores. Respeta a los mayores. No esperes que nadie te mantenga, pues tal vez recibas una herencia, tal vez te cases con algún rico, pero nunca sabrás cuánto durará. No te hagas demasiadas cosas en el pelo, pues cuando tengas 40 años parecerá el de alguien de 85. Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo, dándole más valor del que tiene. Pero hazme caso en lo del protector solar.

El pez gordo (The Big Kahuna, 1999)




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