Fahrenheit 451

12Feb06

Montag podía seguir la melodía.
Sintió de pronto que la sonrisa se le borraba, se fundía, se doblaba sobre si misma como una cáscara blanda, como la cera de un cirio fantástico que ha ardido demasiado tiempo, y ahora se apaga, y ahora se derrumba. Oscuridad. No era feliz. No era feliz. Se lo dijo a sí mismo. Lo reconoció. Había llevado su felicidad como una máscara, y la muchacha había huido con la máscara y él no podía ir a golpearle la puerta y pedírsela.

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