Polvo

12Dec06

Aunque se había ido hace ya días, su esencia había permanecido aquí todo ese tiempo, como esa fina capa de polvo que, aunque la quites, resurge de nuevo encima de la mesa de metacrilato, haciendo caso omiso al cristasol. Desde entonces, sólo podía cerrar los ojos y sentir el calor que una vez la acarició bajo la luz azul y parpadeante de la cocina. Y fumar. También podía fumar. Pero nada más.

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3 Responses to “Polvo”

  1. Los que padecemos tendencia melacólica sabemos de lo enfermo y paralizante que puede resultar tal sentimiento. Si además eres fumador estás sencillamente perdido.

  2. Para qué hacer más.

  3. jeje vaya tres fumetas os habéis juntado… ¡también se puede jugar una partida a un videjuego!


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