El limbo

05Feb07

Un buen día, la protagonista de esta historia decidió dejar de llorar. Fue una decisión muy meditada, que se le planteó simplemente porque no se podía permitir seguir deshidratándose de la forma en que lo estaba haciendo desde tanto tiempo atrás. Así que según fueron pasando los días, tuvo que buscar alguna otra manera de exteriorizar su emoción y su dolor. Su alegría y su pena. Incluso su pasión. Porque se dio cuenta de que para ella era necesario hacerlo de alguna forma. Lo intentó contando hasta diez, luego hasta cien, pero aquello no daba ningún resultado. Siguió con la opción de gritar, pero para empezar, ésta era una opción demasiado molesta para la gente que le rodeaba, y también la descartó por mayoría aplastante. Entonces, en vista de que no era capaz de encontrar algo equivalente a lo que suponía el llanto en su vida, nuestra protagonista decidió atajar el problema de raíz, y plantearse dejar de sentir, en general. No era fácil, ella lo sabía, pero también sabía perfectamente que no tenía más opciones si quería seguir viviendo. Y con un estricto orden lógico, empezó renegando la amistad y a todos los individuos relativos a la misma; continuó olvidando lo que era el amor, primero el familiar y luego el resto, que no era poco; y terminó matando toda la empatía que quedaba en su cerebro y corazón, que, para no faltar a la verdad, a estas alturas, tampoco era mucha. Huelga decir qué pasó entonces con ella. Sólo recordar que a veces, el limbo existe, y, por supuesto, no hace falta estar muerto ni ser un niño.

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6 Responses to “El limbo”

  1. Jo, qué bien expresado.

  2. 2 mario

    Qué bueno y qué real

  3. 3 lúa

    hai que ver…

    estou de ronda de visitas… e algún/has de vós cambiastes de enderezo… actualizo as tarxetas de visita.

    a ver se non volvo perderme.

  4. 4 Laura

    Precisamente ayer leía en el libro de Punset sobre la cantidad de psicópatas hay en el mundo, 1 por mil, creo recordar y cómo se averiguaba que lo eran porque no demostraban sentimientos ni empatía.
    Me gusta mucho el final de tu texto.

  5. Estoy maravillada de la técnica. Ya estoy controlada. Bromitas aparte. El último párrafo es genial: resume un pensamiento para el que has utilizado más de mil palabras y además, ha sido como un rayo de luz enfocando todo tu dilema. Es cierto no hay nada tan importante como nosotros mismos porque sólo de lo que somos capaces de valorar a través de nuestras experiencias o sentimientos, sólo de esas experiencias, saldremos preparados para entender a los otros: esto es lo más importante reconocernos en los demás y al mismo tiempo sentirnos UNICOS.

  6. 6 Fer

    Pues sí, veo que coincidimos en obsesiones, y no sólo esta vez!

    Me ha gustado mucho el tuyo…


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