Kureishi (ii)

03Xuñ07

“Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad…, a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro…, una afirmación de qu las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores.”

“En el colegio, tiraba el lápiz bajo la mesa de la profesora para arrastrarme debajo y mirarle las piernas. Lo poco metódica naturaleza del sistema educativo me permitió desarrollar un interés entusiasta por las faldas de las chicas, por conocer sus materiales y texturas, por saber si eran plisadas, sueltas o ceñidas, y en este último caso dónde ceñían. Las faldas, como los telones de los teatros más tarde, despertaban mi curiosidad. Quería saber qué había debajo. Había que esperar la ocasión favorable para descubrirlo. La falda era un objeto de transición; una cosa en sí misma y al mismo tiempo la posibilidad de ir más allá. Eso se convirtió en mi paradigma de todo conocimiento trascendental. El mundo es una falda que quiero levantar.”

“No resulta sorprendente que todo el mundo lo desee…, como si se hubiese conocido el amor anteriormente y apenas se pudiese recordar, pero uno se siente obligado a buscarlo sin pausa, como si fuese la única razón por la que mereciese la pena vivir. Sin amor, la mayor parte de la vida permanece apagada. Por desgracia, nada es tan fascinante como el amor.”

“No recomiendo mentir. Excepto en determinadas circunstancias. Susan, si me conocieras, me escupirías a la cara. Te he mentido y traicionado día tras día. Pero si no me lo hubiera pasado en grande con esas mujeres, no habría aguantado tanto tiempo aquí. Las mentiras nos protegen a todos; permiten que las cosas importantes funcionen. Mentir es un acto bondadoso. Si hubiera actuado honestamente durante todos estos años, ¿a quién habría impresionado? ¿a Dios? Un mundo sin mentiras resultaría imposible; un mundo en el que no se despreciase la mentira también. Por desgracia, mentir nos hace sentir omnipotentes, provoca una terrible soledad. Aquí, esta noche, me siento al margen de ti y de todo el mundo. Decir la verdad es, por lo tanto, un principio esencial, hasta que choca con otro principio esencial, el placer, momento en el cual, obviamente, se produce un conflicto.”

Intimidad, Hanif Kureishi

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