Incompletos

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Siempre fue una mujer incompleta. Antes de cumplir los veinte pensaba que se iría solucionando con el tiempo, que su cara iría configurándose poco a poco hasta estabilizarse como las de los demás miembros de su familia. Personas completas. Terminadas.

Había intentado hablarlo muchas veces con su madre y con su hermana mayor, buscando respuestas, pero o bien no podían o no querían entenderla, así que no le quedó más remedio que seguir esperando a que aquello se fuese solucionando por sí solo. Contra todo pronóstico, al cumplir veinticinco su rostro seguía igual. Observaba, cada vez más detenidamente, a la gente en el metro, a sus compañeros de oficina: todos estaban perfectamente finalizados. Incluso los más feos. Podían ser horribles o, por el contrario, bellísimos, pero eso sí, estaban completos. Memorizaba cada pliegue de la pata de gallo de su vecina de autobús y cada uno de los bultos del entrecejo de su jefe para luego compararlos con los propios tratando de entender aquello que le ocurría desde que podía recordar y de lo que, además, nadie a su alrededor parecía darse cuenta. No era capaz de concebir que aquella mano diestra que había diseñado tanta complejidad y sencillez en los rostros de todas la gente a su alrededor, hubiera olvidado la última pincelada en el suyo.

Recién superada la treintena tuvo a su primer hijo. ¿Por qué soy un hombre incompleto?, le preguntó un día cuando llegaba a la adolescencia. Quiso tratar de explicarle, emocionarse porque lo mismo le había pasado a ella siempre, pero recordó rápido las palabras de su madre entre sorpresa y disimulo, veinte años atrás. Déjate de tonterías, contestó a su hijo. Tal y como le acababa de ocurrir a ella, entendió que el niño tendría que darse cuenta por sí mismo de la existencia de los incompletos.

[Más gente incompleta en Todos somos contingentes]

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5 Responses to “Incompletos”

  1. 1 Fer

    ¡Soy primer! :-)

    Pues eso, ¿quién puede decir de sí mismo que está completo?

    Este es el principio de una gran amistad…

    Besos

  2. 2 mario

    Buf! Y lo que se tarda en admitir que uno se sentirá siempre incompleto.

    Buenérrimo.

  3. Hermoso!!!!

    Vuelva! o quedese allí, con nosotros…

  4. 4 brujaroja

    No conocía este blog. Gran descubrimiento que proporciona la navegación con viento favorable…
    Volveré por aquí a visitarte.

  5. 5 Pat

    Gracias brujaroja por lo que dices, invitada estás.
    Christian no te preocupes q ya voy en breve muy a mi pesar… el jueves duermo en la Ciudad, pero vuelvo a escaparme el viernes! síiii!
    Fer y Mario, yo creo, como vosotros, que nadie consigue ser siempre completo, y precisamente ahí está la clave, pero ¿cómo reconocerlo?
    Besos a todos y también a los invisibles…


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