Convivencia

14Set08

La quería –eso estaba claro–, pero aquello no podía seguir así. Al principio de su matrimonio le producía hasta ternura recoger cada mañana sus dorados y largos cabellos esparcidos por el suelo del salón, del dormitorio, del baño y de la cocina. Pero en los últimos años aquellos pelos tan románticos habían adquirido una presencia monstruosa para él. Últimamente no conseguía siquiera conciliar el sueño pensando en aquella maraña con la que se encontraría nada más pisar el suelo de al lado de la cama al día siguiente.

Había intentado hablarlo con ella en varias ocasiones, pidiéndole que tratase con más cuidado su larga –y preciosa– cabellera, o que redujese las horas de secador a las que se sometía. Incluso una vez, por su cumpleaños, llegó a regalarle un tratamiento fortalecedor anticaida muy caro. Pero ella parecía no sólo mantenerse ajena a sus desasosiegos, sino incluso disfrutar de la alfombra dorada que cubría toda la casa como si hubiera moqueta. Y a estas alturas de su relación, él tenía ya la seguridad de que aquella cabellera de la que se había enamorado terminaría, de una u otra manera volviéndolo loco.

Aquel mismo día se lo diría directamente, nada más llegar del trabajo: o tu pelo o yo. Escoge. Nada más entrar en el apartamento le soltó el estudiado ultimátum esperando por parte de ella unas cuantas lágrimas con sentidas disculpas y mil perdones. Cuál fue su sorpresa cuando por la puerta del dormitorio apareció un ser aproximadamente de su misma altura y complexión, de un dorado semejante al de los cabellos de su mujer, que se aproximaba a ella y en un amago asqueroso, la besaba. Ante su absoluta estupefacción, ella correspondió al abrazo del monstruo peludo y contestó: la decisión está tomada.

 

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7 Responses to “Convivencia”

  1. ¡Bien está lo que bien acaba!

    A saber la de noches que el pobre monstruo dorado tuvo que pasar escondido esquivando al malhumorado humano.

  2. 2 Fer

    Jajajaja, me ha hecho reír. He visto en el monstruo a aquel que salía en la Familia Addams :-)

    Qué mono.

  3. 3 mario

    buf! parece una peli de terror japonés, con tanto pelo. qué escalfrios!

  4. 4 Pat

    Me encanta que os haya gustado, y me encantan vuestras interpetaciones.

    La verdad es que, pensándolo un poco, la idea asusta… creo que, mmm,pasaré la aspiradora en cuanto llegue a casa :)

  5. 5 Fer

    ¿Para cuándo el próximo? :-P

  6. 6 Pi

    MIra que la ingratitud tiene su cosa buena. No me pasaba por aquí desde hacía unos días, ya sabes, la realidad me tiene poco bloguera. Y hoy vengo y leo esto de los pelos, justo hoy, casi veinticuatro horas depués de encontrar un vídeo de Alan Pauls leyendo uncuentecito suyo que por lo visto se llama Historia del Pelo (que no del LLanto, como su libro).
    Coincidencias.
    Y respondiendo a tu pregunta en mi blog: la maternidad no te vuelve sabia, no creo, pero si te va convirtiendo en una tremenda negociadora. Son tremendos lso niños.
    Un besito, queen!

  7. jajaja


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